5.25.2013
Misterioso J
Mi mundo corría literalmente hacia un punto de llegada, donde él se sentaba y andaba lentamente.
Hay veces que estos choques de velocidades son geniales, eclosionan, dan origen a cosas. O será que, simplemente, de alguna forma se sincronizan. Caminan al mismo paso, beben con la misma prestancia, miran con la misma velocidad para por fin verse.
Yo no sé cómo explicar esa sincronización. No sé cómo realmente sucede. Si son los cuerpos o las almas que se empiezan a reconocer desde entonces.
Así ocurre. El resultado: el toque necesario, la sonrisa abierta, la mano en la mano.
No hay desencuentro, hay unión y algo, pequeño, frágil, mínimo, nace.
Teoría
4.01.2013
Sentimiento trending
6.10.2012
El niño belga
Encontrarse con un niño belga en un panorama desconocido, ante el verde belga del campo, ante el sudor porque una llega con lo justo a un tren, llega con el peso de su enorme valija y el peso también de tantos días corriendo y perdiéndose por ahí.
El niño belga me mira y sonrie y sé, en ese momento minúsculo, que nunca podría olvidarlo. Que sin importancia real en mi vida, con su sola carita y los anteojos algo rotos, el niño belga crecería en mi recuerdo hasta llegar hasta las palabras. El niño habla un francés de lo más entendible junto a su papá, que está a mi lado y también me mira simpático y hace un gesto o dice -ya no recuerdo- algo sobre mi belleza.
El niño belga tiene apenas 6 o 7 años pero ya sabe lo que el padre dice y se sonroja y entonces ya me mira con vergüenza. Los cachetes colorados, la mirada que va y viene sobre el vidrio sucio de una ventana, ante el verde belga del campo.
Como por casualidad, unos días después lo vuelvo a ver. Esta vez, esta parado con su papá en el andén esperando otro tren. Me pregunto dónde van, qué hacen, qué llevan en la bolsa y qué hablan en ese momento. Los miro detrás de mi ventana, en otro tren que está pronto a partir y que vuelve hacia un lado donde ese niño belga no está, pero de alguna forma estará siempre.
5.20.2012
Debes amar
Sólo el amor / alumbra lo que perdura, / sólo el amor / convierte en milagro el barro.
Debes amar, / el tiempo de los intentos, / debes amar, / la hora que nunca brilla / y si no / no pretendas tocar lo cierto. / Sólo el amor / engendra la maravilla, / sólo el amor / consigue encender lo muerto.
2.28.2012
La felicidad ahora
A veces pienso que estoy muy loca. Irme de viaje sola a Europa es una de las cosas que más me sorprenden de mí misma. En dos semanas voy a volver al continente rico, a ese donde me pasaron las cosas más lindas, poéticas, extrañas e inesperadas (sobre todo eso) de los últimos 5 años.
Trato de pensar qué sentía antes de viajar esa vez, pero no me acuerdo mucho más que la alegría compartida por saber que algo tan grande e inicial nos esperaba. Esta vez decidí ir sola. Algunos piensan que es un viaje especial, ir sola requiere de coraje y valentía, dicen. No sé, yo no espero nada. Sólo quiero ver, y eso para mí no es poco.
Así que después de 16 horas en un avión voy a volver a una tierra desconocida, o no. A ser viajera de mí misma y de este mundo. Eso es la felicidad ahora.
Quiero volver a escribir
No se sabe bien cómo suceden estas cosas. Quizás es la lluvia enorme y prodigiosa que invade esta noche. Es curioso, nunca oí una lluvia tan espectacular. Entonces lo tomo como una señal, como un dale nena es el momento ahora ya. Y quizás ya no me acuerdé cómo escribir, publicar o decir, pero lo intento. O lo voy a intentar.
A veces leo blogs y vuelvo al mío y digo: ¿Por qué? Paso casi un año en que escribo en otros blogs sobre otras cosas que no tienen mucho que ver con una, tienen que ver con lo que a una le gusta pero no lo que me pasa o soy. Y tengo saudades de esa parte esencial, básicamente de escribir. Con la que una es. Entonces, dale. En esta noche de lluvia intensa y viento que vuela todo lo que hubo, quiero volver a escribir.
1.21.2012
La clase
Daniel Durand

